domingo, 14 de mayo de 2017

La paradoja del hombre triste

Un hombre importante para los negocios, pobre, pero que sus ideas valen miles de millones de dólares, es contratado por una empresa de videojuegos para escribir y elaborar el argumento, la trama y los personajes de una serie de aventuras gráficas pero tiene graves problemas económicos, falta de amor y autoestima, por lo que un gorila le hace compañía con la intención de que no se suicide, solo para vigilarle. Cada poco tiempo cambia de compañía de seguros porque los trabajadores admiten que no se sienten cómodos intentando entablar una conversación con él, que los deprime y les hace preguntarse por la vida misma si están haciendo lo que de verdad quieren y no por lo que su cuerpo y sus músculos dictan. A pesar de tener un piso en lo alto de un rascacielos en NY, vive en un apartamento pequeño e íntimo por esto mismo.
-¿Cómo puede hacer la empresa, sin contratar un psicólogo, para que mejore a nivel personal y sea capaz de realizar el trabajo para el que se le ha llamado?
-¿Una psicóloga?
-Esto es serio.

MARIA:
Hello

MARIA:
¿te gustaría conocerme mas de cerca?

MARIA:
¿A que hora nos encontramos?

-Un poco rápido vas, primero tendría que saber dónde vives.

MARIA:
ola

-¿Quién crees que mas fuerte un hombre o una mujer?

¿Emocional o físicamente?

MARIA hace unos minutos:
Algo sucede que Internet trabaja lento, si me desconecto nos comunicamos mas tarde.

-Eres un robot, si ya lo sabía. No es la primera vez que me pasa, imagínate llegar a la cama con una chica creyendo que es humana pero en realidad es un robot. Para las tías con los hombres no pasa nada, pero para nosotros... es duro.

Debí haberlo supuesto estando en el restaurante sin que ella comiese nada.

M.A.R.I.A.: Mujer Andrógina Robot con Inteligencia Artificial.

Salir con una chica y que sea un robot. El colmo de cualquier ingeniero japonés.

martes, 24 de enero de 2017

Introducción al marcianismo

Pensé, "Voy a ser el primero en hacer contacto con vida inteligente alienígena... ver si luego me matan por eso." y luego resulta que no. Prefería morir de una forma difícil, por el FBI, la CIA o los técnicos de investigación aeroterráquea español porque lo que es inteligencia militar por aquí hacía falta. Somos muy del CSI, pero apenas tenemos dos astrolabios que den noticia en pantalla en el telediario.

En una de mis salidas nocturnas para perderme con el coche por la montaña encontré un telescopio con una antena estretoscópica también -o así sonaba a mí- abandonada a la suerte del que la encontrase pa' él.
Lo cierto es que quien hubiera estado aquí no recogía desde hace tiempo, pensaba entrando por la puerta. Huellas de coches habían fuera marcadas en el barro como esperando, y no por mi coche que aparqué lejos en unos matorrales sin recordar ahora mismo si cerré o no con llave. La puerta metallica golpeaba tras mi paso dejando una habitación lúgubre y con un olor a podredumbre y ratas mojadas por alguna alcantarilla cercana. Se respiraba la humedad del ambiente, pero olía como a rancio y ácido al mismo tiempo, tanto que invitaba a taponar con los dedos las fosas de la nariz con el propósito de dejar de respirar. El problema se pasó entonces a la boca ya que este olor se podía hasta saborear. Di a la luz. Y vi cómo gusanos masticaban alrededor del agujero dejado por la trayectoria de una bala entre ceja y ceja que resultó alojarse impactada en la pared metálica, al otro lado del sillón del que supuse que era científico debido a su bata blanca tintada con tonos rojos oscuros.

Me acerqué hasta la mesa donde estaba el estetoscopio gigante y divisé en el cielo algo gigante. Era un planeta verde. Pero con pocos aumentos. Decidí cambiar eso girando una ruedecilla en el macroscopio y entendí la catástrofe. La catarsis del científico pudo ser revelada... ¡Había vida inteligente al otro lado!
Pero esto... claramente había sido un asesinato. Alguien habría entrado, alertándose del inmediato descubrimiento hecho público de alguna forma ante los medios de comunicación y fuerzas gubernamentales -que vaya terminación para alguien que trabaja de funcionario chupando del bote- habían irrumpido y le habrían asestado tal rápido disparo certero que ni él mismo habría podido reaccionar de otra forma que con miedo. Se le veía en la pose congelada en el instante de su muerte. Sufriría un rigor mortimer cuando apretó el gatillo. Por lo que, seguramente, estarían de camino para llevarse al cadáver que permanecía sorpresivo por su boca tan abierta y un ojo entreabierto cuando aún el otro estaba cerrado. Algo les habría hecho tener que salir y marchar para no poder encargarse de limpiar la zona. Quizás se encargasen de eso los CSIs y esto quede en un susto para la prensa quien por supuesto habría borrado a tiempo toda prueba evidente de vida más allá... en otra Tierra. ¿O habrán sido los extraterrestres los que lo habrían matado al verlo? No lo descarto, quizá eran tan majestuosos o extraños que sufrió un shock en el instante... ah no, que murió de un disparo.
Quién sabe, quizá pudo haberse dado la vuelta en su sillón de ruedas y el origen de la trayectoria del disparo fuera otra...

Una nota del por lo visto religioso y creacionista científico estaba encima de la mesa: "Si encuentro vida inteligente me pego un tiro." Aunque quién lo diría, más bien parecería un apuesta rusa con uno mismo por su respuesta tan exagerada. ¿Habrá estado así con cada planeta al que habría estado mirando y observando por primera vez en la historia del espacio?

Prólogo de Un cuento espacial

"Me pregunto si hay vida inteligente más allá..." haciendo referencia a más allá de sí mismo a la par que en la tierra. Él es el pájaro que decide caminar solo. Cuando vas solo te cuesta más volar que si vas en grupo porque tienes más viento en tu contra, y si decides caminar es porque no tienes prisa. Miras al espacio exterior, y miras el cielo, y ves más allá de donde ningún otro pájaro libre ha visto antes. Y no te puedes evitar preguntar: -¿Habrá vida inteligente más allá?

Y como te gustaría salir de dudas piensas en cómo podrías contestar. "¿Se tiene que ver el más allá más de cerca, no? Así que se te ocurre un plan para acercarte a ver mejor. Decides irte a lo más alto de la ciudad. Al lugar más alto. Ves muchas casas altas, edificios desde donde puedes divisar terrazas más altas. Pero un campana suena mucho más allá, mucho más alto que donde estabas y decides poner rumbo hacia allá. Cuando te das cuenta, empiezas a pensar que desde la catedral seguro que no lo verás mejor, además, ya hay muchos intentando mirar desde ahí, pero parece que el reflejo del dorado Sol les impide ver más allá, les ciega tanta luminosidad. 

Otra idea que surgió fue ir al edificio más alto, aquel rascacielos del centro tan importante,
 pero otra vez, y esta vez peor, muchísimos cuervos no contentos con intentar mirar más allá que nadie, miran de reojo a otros rascacielos más pequeños cuando puede que ellos quieran lo mismo, pero sin menoscabar a los que están más abajo intentando mirar más allá de un día de nublados rascacielos. De estos había unos pocos cuervos, ya que de lo oscuro que es su traje la luz los calienta demasiado como para que el calor les hiciera sentir algo diferente que la sensación agobiante de ser ellos mismos, notando su cuerpo con cada gota de sudor resbalando por su negro plumaje.
Incluso desde el Everest hace demasiado frío como para poder pensar más allá, en vez de solo sentir dentro ni llevando trajes naranjas ni de ningún tipo de colores.

Para cuando atardecía yo y unos cuantos llegábamos a una pequeña cima verde y natural. Bajo la montaña, nubes. Nubes bajo nuestros pies.

-Yo me pregunto si hay vida inteligente aquí.
-Oye, sin faltar.
-No, me refiero, si están entre nosotros...

martes, 1 de noviembre de 2016

El día de todos los santos

Los muertos se me aparecen como cada año la víspera de la noche de Halloween recordándome qué debería hacer para no olvidar, que me ocurre frecuentemente. Saludar a cualquier muerto no es lo mismo que llamar a tus difuntos parientes yacidos en lápidas dormitando profundamente.

-Algún día seguro que habrá más muertos que seres, si no los hay ya.-dije. Decía, más bien. Ahora ya sé que no. Osea, que sí. Los hay, los hubo y los habrá. No creo que eso cambie nunca -Algún día... puede.

Me encontraba en la tumba junto a mi abuelo y abuela, e inicié una conversación de lo más peculiar. Estaba rodeado de gente con flores y ramos dejándolos en las puertas de sus últimos habitáculos y yo sólo quería conversar, sin tener que responderme como si no fueran más que ellos contestándome. Y, la verdad, es que aún me da escalofríos pensando que así sea. Pero igualmente mis intenciones eran claras. Tenía que solucionar un asunto peliagudo del pasado de inmediato.
-Abuelo, ¿le diste aquella nota que te dejé a la abuela?
Sí hijo mío.
Sí cariño.
Y tu abuela está muy contenta. Claro que te perdona.
Por supuesto.
En ese mismo momento, mi cabeza sufrió un colapso emocional y se me saltaron las lágrimas a borbotones. Se me empaparon hasta los calcetines y pude exprimir agua hasta de los botones de la camisa. Había ido elegante, por supuesto, a ver a mis abuelos y a comentarles cómo se encaminaba mi vida y las dudas que tenía. Y cuando pude sonarme las gotas de los ojos, me tranquilicé impregnando la manga. Se me olvidó el pañuelo.
-¿Saben? Me voy a dedicar a otra cosa, el oficio de mi padre no es lo mío. ¡Ah! Que tú no estabas, abuela cuando empecé a trabajar de eso.
Pero es igual, ahora quiero orientar mi vida hacia otra cosa. Espero no estaros diciendo lo mismo el año siguiente. Reí yo solo. Me los imaginaba mirarse entre ellos mismos por encima de las narices.
Claro, estaban tumbados oyendo cual padre que aún descansa.

lunes, 31 de octubre de 2016

No me tomes el pelo

Un hombre de negro con pinta de mafioso envía un paquete a través de su mejor agente, osease, yo, a la dirección: "Reloj Pérez". Cuando llego allí un hombre vagamente corto y perezoso me dice:
-Le entrego el paquete en nombre del señor Romina.
-Sí, pero ya llega tarde, no lo quiero.
¿Qué hago yo con este paquete ahora?
-Dile que coja lo que es mío y me lo envuelva para llevar, porque pienso pasarme por casa de ese tío si no atiende a razones.
-¿Cómo?
-No es natural andar haciendo este tipo de favores.
-¿Quién eres tú?
-¿No lo pone ahí?
-No. No sé por qué piensas que porque haga un recado sea la putilla de alguna empresa de mensajería española.
-Bien, mejor. Pero que sepa que yo no me dedico al tráfico ni al blanqueo de nada.
Ya me iba, cuando no pude dejar de pensar en alto: "Será capullo el tío este."

Pasó un tiempo mientras yo iba con el coche, hice un par de recados y no sentía ni la más mínima curiosidad por la caja. Nada que no se pudiera obviar mi falta de interés por conocer los negocios que se traía entre manos mi jefe. En un alto, en un parquin de vete a saber dónde, lo miré como si fuera una película de Hitchcock y hubiera una bomba dentro. Como en la escena esa del autobús, y yo siendo el niño ese pequeño, pero que sabe conducir.
Podía ser cualquier cosa. Podía ser hasta un gato muerto. ¿Y quién sería éste? ¿El dueño de protectora de animales, una tienda de mascotas, de un centro de espiritismo y buena suerte? La verdad es que olía a gato encerrado, muerto, putrefacto pero sin agujeros. La caja. Podrían haber gusanos, o serpientes. ¿Confeti? Tenía cierta pinta de homosexual el tío al que iba dirigido.
La tensión me estaba matando. Pero me decidí a volver donde mi jefe.
-¿Qué hay dentro, señor?
-Una cabellera humana.
Y él no era un alien con pinta de reptil.
-¿Dios? ¡¿Qué hace usted con eso?!
-Verás, Raquel, cada vez piden más realismo a las pelucas, y sin embargo la demanda es alta como para pagar por el precio de una de verdad.
-¿De dónde has sacado ésta y por qué?
-Es una advertencia. Para que no realice más injertos de pelo, ¡me está arruinando el negocio con las pelucas! Y bisoñés.
-Claro, como que se caen fácilmente. A diferencia de éste. ¿Pero no se podía hacer sintético, realista?
-Sí, eso tiene fácil solución.
-O podría ser crin de caballo. ¿Y cómo dice que ha conseguido éste?
-Verás. En la peluquería me preguntaron que si podía encontrar alguna. Y les dije que claro, que era forense. Pero para hacerlo necesitaba el dinero suficiente como para no dejar pistas con las tijeras, ni ningún resto de A.D.N. en el tejido. Prácticamente, como un buen cirujano con escalpelo, podía realizar la siguiente operación con el debido permiso.
-Usted no es forense.
-No, y con el debido respeto, no le digas a nadie sobre la profanación de tumbas como oficio de blanqueamiento de dinero. Es un sucio trabajo propio de los blancos.
-¿Tenía que ser rubia?
-Son las más fáciles de arrancar.
-¿Me puedo ir ya? -¡a la policía! Maldito puto loco desgraciado. Se les va a caer el pelo. Ya verá ya, él y toda su compañía de delincuentes sin un pelo de gracia.

Me dirigí a mi estación de policía de siempre y les conté lo ocurrido, pero más vulgar de lo que lo escribieron en la denuncia. Después de todos estos años. ¿Qué diría mi padre?
Probablemente algo como "si así de fácil fuera ponerse pelo habría ido arrancando cabelleras desde hace mucho tiempo".

viernes, 21 de octubre de 2016

Flatland

-Mi dinosaurio favorito es el teseracto.
-Qué dices, eso no existe.
-Sí, se extinguieron hace mucho.

martes, 30 de agosto de 2016